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Colombia, como
país en vía de desarrollo, sigue la tendencia que han recorrido los países
desarrollados, donde la participación del sector agropecuario en el PIB es cada
vez menor, en favor de sectores como industria y servicios, pero su dinámica de
crecimiento sigue siendo importante y su aporte a la economía y al desarrollo
social ocupa un espacio destacado.
El informe elaborado
por la misión para la Transformación del campo coordinada por el departamento
nacional de planeación (DNP), señala que las principales barreras en el
desarrollo rural y agropecuario en Colombia son: El bajo rendimiento y los
altos costos de producción, las escasez de bienes y servicios, la limitaciones
en la comercialización y accesos a mercados y la falta de financiación. Durante
los últimos 50 años se han perdido 383.000 hectáreas de cultivo, el total de la tierra con vocación agrícola es de 14 millones
de hectáreas, de las cuales se están explotando sólo algo más de 5 millones, la
falta de previsión a los cambios climáticos y el mal uso de los suelos ha
llevado a Colombia a ser un país de baja competencia agrícola en el mundo, esta
mala planeación lleva a sembrar en épocas inadecuadas, lo que conlleva a la
pérdida de cultivos, y a ello se suma la falta de exploración y de extensión de
centros de investigación hacia los mismos productores. (DNP. Boshell.F; 2011)
Durante el 2014 la agricultura colombiana tuvo un comportamiento que no permite considerarla como una "locomotora" que decididamente haya contribuido al desarrollo nacional, pues su crecimiento durante el año ha sido inferior al de la economía (primer trimestre: 6,4% total vs. 6,1% del sector; segundo trimestre: 4,3% vs. 1,6%; tercer trimestre: 4,2% vs. 3,4%).Es importante resaltar que ese relativo buen comportamiento agrícola está sustentado por 10,5% crecimiento en la producción de café, mientras otros cultivos crecieron 3,6%. En este mismo período la producción de cereales disminuyó 5,1% y se resalta la consolidación de los cultivos permanentes: en el primer trimestre crecieron 7,7%, en el segundo 5,4% mientras que en el tercer trimestre 2,8%.
Las importaciones agrícolas pasaron, de 700.000 toneladas a más de 10 millones, incluyendo los artículos procesados; los principales perjudicados por la sustitución de bienes nacionales por importaciones fueron los pequeños y medianos productores. Solamente las compras externas de maíz, cebada, trigo y soya sumaron 17.879.000 toneladas y las de todos los géneros agrícolas, en el mismo período, más de 26 millones de toneladas, la producción colombiana de trigo por habitante se redujo en 69%, la de arroz en 13%, la de cebada en 87%, la de maíz en 13% y la de papa en 12% (DANE, Agronet. Delgado. W; 2014).
Las empresas productoras del sector agrícola, han sufrido los impactos de la globalización y apertura económica, probablemente es el sector que más esfuerzos ha hecho y aún deba hacer por mejorar sus niveles de productividad encausando a incrementar su competitividad. Esfuerzos como la inclusión de los cluster como integración logística de las cadenas de transformación ha mostrado sus bondades, sin embargo, se debe incorporar más y mejores técnicas para la gestión empresaria.
La disponibilidad de tierra y otros recursos naturales, favorece un crecimiento dinámico y robusto del sector agropecuario, el cual, de disponerse de un adecuado marco de políticas sectoriales, productivas y sociales, favorecería un desarrollo incluyente.
Las importaciones agrícolas pasaron, de 700.000 toneladas a más de 10 millones, incluyendo los artículos procesados; los principales perjudicados por la sustitución de bienes nacionales por importaciones fueron los pequeños y medianos productores. Solamente las compras externas de maíz, cebada, trigo y soya sumaron 17.879.000 toneladas y las de todos los géneros agrícolas, en el mismo período, más de 26 millones de toneladas, la producción colombiana de trigo por habitante se redujo en 69%, la de arroz en 13%, la de cebada en 87%, la de maíz en 13% y la de papa en 12% (DANE, Agronet. Delgado. W; 2014).
Las empresas productoras del sector agrícola, han sufrido los impactos de la globalización y apertura económica, probablemente es el sector que más esfuerzos ha hecho y aún deba hacer por mejorar sus niveles de productividad encausando a incrementar su competitividad. Esfuerzos como la inclusión de los cluster como integración logística de las cadenas de transformación ha mostrado sus bondades, sin embargo, se debe incorporar más y mejores técnicas para la gestión empresaria.
La disponibilidad de tierra y otros recursos naturales, favorece un crecimiento dinámico y robusto del sector agropecuario, el cual, de disponerse de un adecuado marco de políticas sectoriales, productivas y sociales, favorecería un desarrollo incluyente.
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